DESCONTROLANDO EL VIENTO, JUGANDO UN PUNTO A FAVOR II

DESCONTROLANDO EL VIENTO, JUGANDO UN PUNTO A FAVOR II


En la mirada de Pablo sobraban las presentaciones. Parecía que la cortesía y las buenas maneras, además de las disculpas, ya se hicieron por teléfono.

-Llega tarde- le recriminó el secretario.
-Lo sé, y no debería decírselo, pero eso también juega a mi favor.
-¿Ah sí? Y ¿cómo juega a su favor?, si puede saberse-respondió airado.
-No, no puede saberse.
-Veo que es usted, un poco impertinente- soltó sin anestesia- además de la que ha provocado el viento que está arremolinando toda la basura de la ciudad en esta bonita avenida,  ¿no?
-Efectivamente, soy arremolinadora e impertinente profesional. Puedo deducir que se ha estudiado a la perfección mi historial vital- contestó mirando con cautela pasiva a Pablo- por lo que la inversión en investigación y desarrollo no se ha echado a perder.

Fuente imagen:cuded.com
Autor: Cristina Otero
Mario la apartó levemente cogiéndola de la cintura. Conocía bien a su mujer. Le ardían las mejillas y el viento estaba convirtiéndose en huracanado.

-Ejem...hola, me presento. Soy Mario, marido de Lucía.

El asistente personal del presidente, que sólo quería hablar con aquella mujer, decidió saludar con cortesía alargando la mano rápidamente para deshacerse de aquel momento incómodo. Sin embargo fue aquel instante el que rompió el mal inicio de la sesión.

-Discúlpenos, Don Pablo-prosiguió Mario tomando asiento en la mesa- es que estamos un poco nerviosos. Lucía no se esperaba este despliegue de medios de seguridad, ni yo tampoco. Pensábamos que iba usted a camuflar, digámoslo finamente..., un poco a su personal. Tenga en cuenta que esta cafetería es de la familia y aquí nos conocen prácticamente todos los clientes. Esto para nosotros, entiéndalo es un poco...como decirlo...¿violento?

El enviado del gobierno observó en profundidad el local. Efectivamente, todos los presentes lanzaban miradas furtivas que les apuntaban directamente a ellos. Por un solo instante se sintió actor principal de una representación teatral y, comprendió la incomodidad de  sus entrevistados. Con un par de gestos de su cabeza, los agentes salieron de allí sin intercambio de palabra alguna.
Una vez a solas, el trío de interesados descargó la mochila de la incertidumbre y Lucía pudo sentarse sin ojos que la incomodaban.

Comparte:

0 comentarios