¿UN VIOLINISTA EN MI TEJADO? (II)

¿UN VIOLINISTA EN MI TEJADO? (II)

Este es uno de los relatos que forman parte, por orden, de la serie La señora Abbot:
El paseo matutino 1
¿Un violinista en mi tejado..2?

Sin dudarlo ni un instante bajó las escaleras lo más sigilosamente que pudo porque vivían en un pequeño bungalow adosado, de doble piso con tejado (de teja) en pleno centro de la ciudad.  Era una casa de esas, ubicada en una gran avenida repleta de arbustos y plantas coloridas que dan a la urbe, apariencia de "pueblo de toda la vida", dirigiéndose, rauda y veloz, al despacho en el que se ubicaba el ordenador de sobremesa.

Fuente imagen: devianart.com
Autor: by MartaNael
Título: Digital Painting -Winter Heart
Pocos minutos después su relacionalidad adquirida le mostraba el posible significado de la obra de Bach. Mafalda le daba razones para creer que iba por buen camino. Sobre todo al visualizar la pieza interpretada por una mujer violinista de nacionalidad China. En la pantalla, los ojos de la artista no eran rasgados, no. Más bien eran almendrados a tamaño lupa 300 x300 ppp. Descartadas quedaban otras posibilidades como el grupo teatral o la explicación wikipediana. La pantalla no ampliaba nada al respecto.

Cuando visualizó el reloj eran cerca de las cinco de la madrugada y todavía se encontraba en fase de desmenuzar la realidad relacional intuitiva de la que hacía gala desde varios meses antes y que solo conocían ella y su psiquiatra(y este último a medias, porque su escepticismo podría desgarrar su cerebro de forma preocupante).

-¿China? Violines...mujer...Tocata y fuga. Mujer...Tocata y fuga es una obra de Bach que parece que era improvisada, para poner a prueba los órganos que tocaba. Veamos...-siguió farfullando mientras golpeaba el teclado en busca de información que le aportase pistas- Familia de músicos durante muchas generaciones, generaciones, música, oh... Mafi...vamos...que complicado me lo estás poniendo...- se repetía una y otra vez.

Hastiada de no encontrar información alguna que le indicase correctamente qué camino era el correcto, decidió, cerca ya de las siete de la mañana salir a dar un paseo por el barrio. Su único propósito: conseguir un poco de paz mental.
Cogió sus gafas de sol y las llaves. No había recorrido ni quince metros cuando se fijó que alguien salía de una de las casas colindantes y  llevaba un instrumento musical enfundado. Aquella casa había permanecido cerrada varios años. ¿Desde cuándo vive alguien ahí?, se preguntó perpleja. Como no podía ser de otra forma lo que llevaba entre sus manos aquel nuevo vecino, era un violín.

-¡Ah!..., ya está claro- respiró aliviada- era el vecino nuevo, practicando...pero...un momento...el señor Abbot no lo escuchó...¿entonces?...-volvía a cavilar nerviosa.

Jana Abbot apretó el paso e intentó realizar un ademán sencillo de saludo matutino. Su nuevo vecino respondió con cortesía, sin embargo, su mirada se perdió tras ella. Jana no quiso mirar atrás, y su paz mental se desvaneció a medida que sus pasos avanzaban.

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