LA CHICA DEL TIEMPO O DE CÓMO SOBREVIVIR GRACIAS A A LA TELEVISIÓN II

LA CHICA DEL TIEMPO O DE CÓMO SOBREVIVIR GRACIAS A LA TELEVISIÓN II

Relato de la serie La chica del tiempo 


-Señor, buenos días, tenemos que hablar.
-Buenos días-devolvió el saludo serio como de costumbre- ahora mismo tengo cosas urgentes. Búsquese un hueco en la agenda y lo hablamos en otro momento del día-siguió diciendo con condescendencia y su característica sonrisa.

El asistente personal del Presidente le agarró del brazo  e hizo que parase su ruta de golpe. El responsable de la nación dirigió sus ojos asesinos hacia él. Exactamente con esos que inyectan el fuego eterno en las pupilas de quien haya osado interrumpir sus quehaceres sagrados sin su consentimiento.

-Señor- volvió a decir haciendo frente a la mirada que deseaba matarle- tenemos que hablar. Y no puede esperar.

Fuente imagen: Theglamoroushousewife
Título: Why don't you
El Presidente asintió. Se conocían más de 10 años y su ayudante jamás le había interrumpido si la cuestión no había sido realmente de importancia vital. Como la vez que le arrastró hasta el coche por aquel aviso de bomba en la residencia oficial sacándole para ello en pijama de su habitación o aquella otra ocasión en la que el Presidente Ruso quiso firmar el acuerdo nuclear sin consentimiento de los estados miembros. Su ayuda en este caso fue crucial para el conocimiento y comunicación de la cuestión a tiempo para abortarla. Si le había dicho que no podía esperar, era que la cosa realmente, no podía esperar.

-Pues, usted dirá Pablo- contestó claudicando ante su solicitud.
-No señor, aquí no. Debemos ir a la sala de proyecciones. Tengo que enseñarle algo.

Bajaron las escaleras y se dirigieron a la sala preparada con siete televisores, veinticinco ordenadores y las cámaras de seguridad en cada esquina de aquella estancia rectangular de más de ciento cincuenta y dos metros cuadrados.
En la parte central de la sala se ubicaban dos sillas de despacho enormes. Pablo cogió una y la acercó al monitor principal.

-Siéntese señor- ordenó.
-Pablo, ¿qué ocurre?-preguntó inquieto- me estás asustando.
-Lo que tenemos que hacer respecto de lo que vamos a ver, no puede esperar. Debe usted tomar una decisión ya. Las televisiones llevan tres días haciéndose eco y no podemos dejarlo pasar, pues parece que va en serio.
-¿Qué?¿Qué es lo que va en serio?-preguntaba expectante mientras tomaba asiento.

En ese mismo instante, aparecieron dos consejeros de presidencia. En concreto, asuntos de interior-exterior, y comercio nacional e internacional.
El Presidente se giró para saludar. Seguía aturdido, envuelto en ese misterio que todos parecían conocer, excepto él.
Pablo, encendió uno a uno todos los monitores con el mando universal k472 y buscó las televisiones nacionales que en ese momento retransmitían la noticia.
En todas los aparatos televisivos se sucedían entrevistas y reportajes en los programas matutinos. En los ordenadores, los asesores colocaban en pantalla retrasmisiones en streaming de la noche anterior en los canales online de mayor audiencia. En el monitor que topaba de frente con la mirada del responsable de la nación, aparecía la  retransmisión, en directo desde el último hotel de esa mujer de la que todo el mundo hablaba.
Al parecer, era capaz de controlar el tiempo. Al menos eso era lo que había demostrado en los últimos tres días. Gracias a la televisión, ahora todo el mundo lo sabía.



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