PEONZAS, CENOBIOS BIOLÓGICAMENTE PERFECTOS Y UN POCO DE AGUA DE VEZ EN CUANDO.



Dotaron al plural del Licaón de
una buena dosis de imperfección mediática
distrayéndolo del número mágico:
Sí.
De ese número carente
de la única vocal excluida
en ese enunciado,
ese que es constructor de poemas.

Pudiera ser que aquel número atrajese el momento en el que
el anacoreta
dijo todo lo posible a través del fluir del agua.
O pudiese ser ese otro momento en el que la Reina de Saba
aprovechó la dosis ecuménica 
para aportar
otras distracciones más potenciales reivindicando,
el uso del subjuntivo.

Dotaron al Licaón del pasatiempo para manejar entre sus dedos
a la Reina de Saba y su razón en un diálogo transcendente:
Y la razón se dio la vuelta.
Y comenzó el baile de la peonza para deleite de cenobios biológicamente perfectos:


Fuente imagen: etsy.com


Razón-No es suficiente, quiero más dimensiones, más planos superiores.

Reina-No comprendo. Yo creí saber de ti, de los colores del dinero y la omnipresencia del deseo.¿Qué más puedes pedir?

Razón-No es suficiente. Quiero hiperespacios, superposiciones, álgebra booleana con todas las palabras y a ser posible, agua, de vez en cuando.

Reina-Tengo tantos mundos que enseñarte y viajes al inframundo. Allí verás peces de sangre caliente, mutaciones del limbo, academias de sabios que saborearán los negativos fondos marinos para transformar el agua salada en esencias de Caronte. Y todo, ya lo sabes...todo para ti.

Razón- No es suficiente, nunca lo es. Quiero una aritmética precisa, montañas de dimensiones exponenciales, perfectas ubicaciones en todos los mundos posibles, la solución a la muerte, el descubrimiento del olvido, la posición exacta del crecimiento y el tamaño de los números. ¿Tienes eso entre tus presentes?

La Reina de Saba, incrédula, silbó para que Licaón se acercase con el fin de resolver sus dudas. Pero, mientras aparecía, La razón acabó diciendo:

-Imaginaba que no. Ahora, gracias por recoger del mar mis delirios, las letras que perdí,  pero debes desaparecer. No dispongo del espacio suficiente para los dos... en este estanco de vida. 
Yo llegué primero. Una cuestión de posición. No es nada personal.










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